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Callas Forever

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Dentro de la vida musical de un coro de ópera cabe la posibilidad de traspasar de vez en cuando el marco habitual de la escena para abordar la realización de algún proyecto original, tal como la grabación de un disco o la intervención en algún evento musical en el mundo de la radiodifusión. Más difícil parece que este concepto de lo original pueda desbordar el ámbito propio de la música para adentrarse en campos de expresión donde, por su naturaleza, el coralista pierde su condición principal de cantante y se convierte, como el caso que abordamos, en un auténtico actor. Numerosos teóricos hablan del actante como aquel solista que interpreta óperas donde lo vocal debe complementarse con una eficiente técnica de expresión actoral. Este es precisamente el hecho que abordaremos a continuación. El coro ejerció de auténtico actante cuando fue requerido para interpretar fragmentos corales de la ópera Carmen en la película Callas Forever de Franco Zefirelli.

Y es que, trascendiendo el ámbito del mundo al que estábamos acostumbrados –salas de ensayo, teatros de ópera, auditorios, estudios de grabación y televisión- nos vimos de pronto, como por ensalmo, participando en la realización de un filme. Ocurrió en los días de octubre de 2001, tras gestiones realizadas por la productora de la película para encontrar un coro que interpretara fragmentos de la ópera Carmen en ciudades que evocaran la atmósfera de la Andalucía tópica  – y que les llevó hasta nosotros. De hecho, bajo días de frío y no pocos aplazamientos debido a la lluvia, nos pusimos frente a las cámaras en Osuna y en Córdoba.

Artificio y ficción: elementos constantes en la trasposición artística. Artificio porque las calles de Osuna y Córdoba fueron apartadas del siglo XX y trasladadas al XIX. Las sopranos y contraltos, vestidas de miriñaque, de costureras, de burguesas, de tipos populares; los tenores y los bajos, de majos, bandoleros, banderilleros (alguno que otro, como nuestro Pepe Arnal, de señor de sombrero de copa y bastón de nácar) o golfillos de pueblo. Todos expectantes ante la magia del cine, vivida en directo, a las voces de corten, acción, silencio, se rueda. No sin largos momentos de absoluta inacción: convocados a las cinco de la mañana, medio dormidos en la duermevela que divide la madrugada del amanecer, sentados en los adoquines, apretujados los unos a los otros para combatir el frío como camada de pollitos recién nacidos, hasta que los equipos comenzaban a rodar ¡a las ocho de la mañana!, con el pequeño alivio del catering que nos servía un tímido café y algún croissant de sabor marcadamente industrial.

Ficción porque, comenzado el rodaje, debíamos disponernos en las calles de Osuna sobre los balcones, las calles, participando en una algarabía festiva que abría paso al coche de caballos que conducía a Carmen – la actriz Fanny Ardant- y a su Escamillo hacia la plaza de toros. Actantes, en definitiva: ejerciendo la bulla popular bien actuada (no olviden que somos andaluces) combinada con nuestras bocas que se movían cantando verdaderamente el “¡Toreador, en garde ,Toreador, Toreador!”, pues se trataba de evocar dentro de la misma película la realización por Maria Callas de una especie de video de promoción de la grabación discográfica de la ópera francesa.

La segunda fase de la película se desarrolló en Córdoba. Recorriendo diferentes  lugares de la ciudad se filmaron piezas que finalmente no vieron la luz en el metraje final, a excepción de la escena de la muerte de Carmen, que se rodó en el Cristo de los Faroles. Cientos de turistas que estaban por la zona tendrán como recuerdo surrealista las fotografías de los miembros del coro en los descansos caracterizados de bandoleros mientras llaman con sus móviles o escuchan música en sus flamantes MP3, estampa moderno-costumbrista que podría venderse sin duda como reclamo turístico bajo el título de “Spain is different”. Qué decir de dos compañeras del coro que fingieron indisposición estomacal para participar en el rodaje y salieron en fotografía de primera plana del día siguiente bajo el título de “actrices cordobesas para una película universal” (cayeron realmente enfermas ante la imposibilidad de crear una excusa convincente ante el jefe). Comentado fue también el hecho de que entre los chicarrones de la cuerda
de bajos y tenores elegidos para representar a los Guardias Civiles que apresaban a Don José estuviera Lorenzo García,  hijo de Guardia Civil (de casta le vino el tricornio).

Como experiencia sentimental, el coro cumplió con creces el reto fascinante de moverse en un mundo inédito hasta entonces. Máxime cuando la cinta fue estrenada y acudimos en tromba a mirarnos a nosotros mismos en la gran pantalla. Dos miembros del coro, María del Mar Rivas y Concha Martos, tuvieron su plus de gloria al ser elegidas por el mismo Franco Zefirelli tras un casting fotográfico para interpretar, en la fase final de filmación, los personajes de Frasquita y Mercedes, acudiendo a los estudios de la productora en Rumanía. Allí, por espacio de una semana, actuaron como compañeras de correrías de Carmen en la taberna de Lilas Pastia.

El mismo director de la película, Franco Zefirelli, se dirigió en varias ocasiones al coro para indicar con precisión cómo debían ser los movimientos y la actitud en las escenas rodadas. Su caballerosidad hacia nosotros contrastaba a veces con ciertas batallas campales que mantuvo con una ayudante de dirección, que estuvieron a punto de tirar el rodaje por la borda. Como el futbol, a veces el cine es así.

Como reza la canción, todo pasa y todo queda. Nos queda un sustrato inefable, una mariposa en el estómago, una sonrisa de satisfacción, una condecoración más en nuestra larga campaña de vida musical. Si queréis vernos, os dejo los datos a pie de página.

Callas Forever, producción italo-franco-española, dirigida por Franco Zefirelli, tiene como principales intérpretes a Fanny Ardant (Maria Callas), Jeremy Irons (Larry Kelly), Joan Plowrigth (Sarah Keller), Miguel Ferrero (Enzo), Jay Rodan (Michael), Gabriel Garko (Marco), Ignacio Paurici (Ignacio), Ángela Molina (Secretaria de Callas), Jean Dalric. Cuenta con la colaboración en el diseño de vestuario de Karl Lagerfeld.  

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